WRITING

  • pauportagine

REMINISCENCIA: Un viaje en tren y una canción eterna

Updated: Jan 13, 2019


Subimos al tren. Hemos pasado el día paseando por los palacios y jardines de Potsdam, pero ahora es hora de volver hacia Berlín. Estamos realmente agotados. Nunca hubiera pensado que hacer turismo sería tan duro. Bueno, eso si que lo sabia. Quiero decir que no lo recordaba. Hacia mucho que no salía de mi zona de confort. El último viaje que hice queda ya tan lejos…


Los pies me arden, me duelen horrores. Pagaría para que alguien me los arrancara de cuajo y no tuviera que sufrir más este dolor insufrible. De echo le daría mi dinero al primer alemán con cara de sádico para que hiciera el trabajo sucio. Lo haría enseguida, eso si, si me sobrara el dinero. Tengo lo justo para poder vivir un último día en Berlín y volver a lo que se supone que debo llamar casa.


Se que en este momento no soy el único que desearía morir y que sueña con una cama. Jeongho también está sufriendo, pero el cabrón no lo reconoce ni lo hará nunca. El es uno de esos coreanos tozudos hasta la medula con todas esas historias del orgullo y el ser un hombre de verdad. Pero con el tiempo que llevamos viajando junto ya puedo decir que lo empiezo a conocer. Ya soy todo un experto analizando esta vena que le sobresale de entre las cejas cuando empieza a estar cansado y se le agota la paciencia. Mientras pienso esto, la vena del orgullo masculino no para de latirle y yo soy incapaz de aguantar la risa. El sigue manteniendo la compostura. Siempre tan serio, tan fuerte, tan hombre.


Nos sentamos desesperadamente en los primeros asientos libres que vemos. Libero un suspiro de esos en los que se te va media alma. Ha sido un día muy intenso. Hemos andado un montón bajo el intenso Sol del verano y también hemos hablado acerca de mil cosas. Así es, mi pobre compañero de viaje se ha sometido a uno de mis intensos interrogatorios. Le he preguntado acerca de aspectos de su país, sus estudios, su familia, sus costumbres… Vamos, todas las curiosidades que se le pueden llegar a preguntar a alguien de otro país. Aunque el inglés de Jeongho no es para nada perfecto (y el mío no lo es más) logramos entendernos maravillosamente y conseguimos entablar largas e interesantes conversaciones. Él es un hombre de pocas palabras, en cambio, yo no cierro la boca y no dejo de formularle una nueva pregunta cada minuto. Seguramente, él pensará que soy un pesado inaguantable, pero nunca se queja de nada. Al contrario, me responde una y otra vez con educación y después, al final de su explicación, siempre añade su gran lema a modo de conclusión: We have soooo different culture. Me rio y pienso en todo lo nuevo que me ha explicado y me siento un poco más cerca de su país, aunque nos encontremos a medio mundo de el.


Justo cuando pongo mi culo en el asiento del tren dejo ir un gran suspiro pronunciando “Aixxx”, cosa que incomoda a mi amigo. Al parecer, en coreano, la palabra “Mierda” suena de la misma forma. Jeongho no dice nada y se quita el móvil y los auriculares del bolsillo. El chico se dispone a ponérselos y se da cuenta de que lo estoy mirando con ojitos tiernos pidiéndole compartir la música. Creo que he roto su momento de intimidad pero, como siempre, el no protesta. Mi partner de viaje le da al play y pone una canción en inglés. Le pido por favor que ponga música de su país, me gustaría descubrir cosas nuevas. Debe pensar que soy un pesado. Estoy seguro.


La canción que había empezado a sonar se detiene y el silencio da la bienvenida a un sonido leve de piano que toca una bella melodía. Después de unas notas la dulce voz de una mujer empieza a cantar con mucho sentimiento. No tengo ni la más remota idea de lo que dice la letra, claramente está en coreano, pero la música me invade y me cubre en su mundo de ensueño y de fantasía. Consigue relajarme. El dolor de mis pies desaparece lentamente como evaporándose y todo mi cuerpo se siente como una nube. Parece como si parte de mi alma abandonara mi cuerpo para mezclarse con el resto del universo. Puedo llegar a sentirlo todo. Siento la velocidad del vagón avanzando, el paisaje que se diluye por la ventana y los rayos del sol atravesando el cristal. Todos los sonidos y el ruido del mundo se extinguen y solo existimos la canción que ha puesto Jeongho y yo.


No se si es el cansancio, las tristes horas que me quedan de vacaciones o las pocas ganas de volver a mi realidad, pero mi mente se dispersa y empiezo a pensar en todo lo que he vivido durante este mes de verano, fuera de mi país. No, de echo, me pongo a pensar en muchas cosas más. Tantas que no puedo llegar a enumerarlas. Imágenes, dudas, gritos, olores, tactos, lagrimas, canciones, sueños… Y me siento feliz, después de mucho tiempo. Y siento que esto es lo que quiero, lo que realmente necesito. Todo cobra sentido. Quiero viajar, quiero conocer gente, quiero mezclar-me con otros culturas, quiero crear, quiero soñar, quiero luchar por el mañana, quiero pasar página, quiero sonreís, quiero llorar, quiero amar. En definitiva, quiero bailar con el mundo, quiero vivir. En mi vida no he tenido nada tan claro. Después de todo este año, nadando sin apenas oxigeno en los pulmones, esta es la conclusión a todo el relato.


La respuesta me ha llegado como un relámpago, pero la canción parece que hace una eternidad que está sonando.


Y sigue fluyendo, sigue volando…


¿Por qué algo que parece tan obvio me ha costado tanto de entender?


Es una sensación extraña, pero en este momento, después de descubrir está verdad, me siento feliz y en paz. Porque es lo que había venido a encontrar aquí y lo he encontrado. Se la respuesta. Pero ahora es momento de volver y afrontar los miedos. Uno no puede escapar para siempre.


Tengo miedo de perder está verdad, me ha costado tanto escucharla… Pero, por alguna razón estoy seguro de que nunca olvidaré este momento. Una escena insignificante a ojos de cualquiera, pero llena de magia para mi.


Un coreano y un catalán de viaje en un tren por Alemania. Todo el mundo en un vagón de tren. El mundo es tan extraordinario…


Y la canción termina y vuelvo al presente, pero vuelvo como nuevo.


Pau Porta Giné

17/05/2017

Código de registro: 1705182360780

1 view0 comments

Recent Posts

See All